El día.

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La radio sonaba en casa de la abuela, como todas las mañanas, pero esta vez más fuerte de lo habitual.
Desde mi cama podía escuchar aquel Gran Reverte que tanto le gustaba a mi abuela y girando
la cabeza veía como mi hermana seguía durmiendo igual que un bebe recién nacido,
a ella si que le gustaba dormir en cambio a mi los ojos se me abrían antes de que saliese el Sol.
Ya que se oía alboroto en la casa y la radio estaba tan fuerte decidí ponerme el batín y salir a la cocina a desayunar.
Mi abuela estaba batiendo huevos, al lado tenia rodajas de pan preparadas y en la mesa estaban
dos vecinas mezclando azúcar y canela.
Todas estaban muy contentas preparando las torrijas, puesto que era tradición hacerlas
para Semana Santa,no comprendía porqué fuera de esta época estaban las tres señoras preparándolas.
-Buenos días Magdalena! ¿Quieres desayunar?- dijo mi abuela sin dejar de batir los huevos.
La señora que estaba sentada a la derecha en la mesa me ofreció una silla y yo me senté encantada, me encantaba verlas tan contentas puesto que las tres eran viudas pocas veces las veías así.
Hoy ninguna iba de negro todas llevaban delantales muy alegres, mi abuela lucía uno que le regalamos
mi hermana y yo de pequeñas con su nombre bordado y las otras dos mujeres llevaban uno rosa
y otro lila. Que felices se les veía. De repente el ruido de una puerta frenó la felicidad que se respiraba
en la cocina. Era Conchita, la hija de una de las mujeres que preparaban el azúcar y a canela,
venia gritando desde el principio del pasillo.
-¡Carta del frente! ¡Carta del frente madre!.
Todas nos asomamos a la puerta y Conchita llegaba sofocada hasta nosotras, en su cara
no se identificaba bien si sentía alegría o tristeza de haber recibido aquella carta,
puesto que podría traer malas o buenas noticias.
-Dame hija! Que suerte hemos tenido que Magdalena se haya despertado,¿podrías leérnosla por favor?.
La mujer me entregó la carta con la mano temblorosa, se sentaron todas en la
mesa y yo me quede de pié ante el fregadero para que todas me escuchasen bien.
Yo no sabía leer en voz alta muy fluido, pero por lo menos pude ir a la escuela dos años antes de que comenzase la guerra y aun en casa leía algunos libros que mi abuelo había dejado escondidos en el altillo.
-Comienzo , ¿de acuerdo?.
Madre e hija se cogieron de las manos y mi abuela comenzó a doblar y desdoblar el trapo,
la otra mujer tan sólo miraba por la ventana, supongo que recordaría el día que llegó la carta
dónde le informaban de la muerte de su marido e hijo.
-Querida Madre y querida Conchita..
Las dos rompieron a llorar de alegría al ver que era su hijo y hermano quien escribía y no
un compañero para informar de su muerte. Después de suspirar al ver que Paquito seguía
vivo me fue más fácil continuar leyendo.
-Hace unos días me destinaron a un campamento base, pero no he tenido
oportunidad de escribirle antes, perdónenme imagino el sufrimiento de este
mes sin carta mía. Aquí todo es distinto que en las trincheras, aquí desayuno
en una mesa, también como y ceno. Algunos compañeros nos invitan a una
copa de vino por las noches para olvidar las penas más que nada..
Aunque aquí siento que no corre peligro mi vida, continuo asustado pero
algo me molesta dentro al pensar que muchos de mis compañeros
siguen ahí fuera y no pueden disfrutar de lo mismo que yo, aunque el
coronel dice que me lo he ganado.
Si me viese Madre, peso mucho menos que cuando salí del pueblo y eso
que estaba bien mozo. La echo mucho de menos, me gustaría poderla oir
y abrazarla.
En cuanto a usted hermana solo decirle que he encontrado algunos muchachos
en busca de esposa, les he enseñado tu foto y ninguno se a atrevido a decir
que no es usted guapa, todo lo contrario tiene ya más de diez pretendientes.
Por último me gustaria darle las gracias a Magdalena que supongo que es
la que estará leyéndoles esta carta y decirle que cuando vuelva me gustaría
formalizar nuestra relación.
Me voy quedando sin hoja, asi pues se despide su hijo, hermano y amigo.
Paquito.
Aquella última noticia sobre formalizar nuestra relación me chocó muchísimo y no supe
como reaccionar ante las mujeres que allí estaban. Conchita se abalanzó sobre mí a abrazarme y comenzó a gritar.

 -Lo sabía! Lo sabía! Vamos a ser familia, ¿no te alegras? Yo mucho!

Mientras nos abrazábamos yo pensaba sobre aquello, creía que Paquito se había olvidado de mí en su estancia en la guerra y yo pues había comenzado a olvidarle. Sólo mi abuela sabía aquello.

Comencé a olvidarme de él la misma noche que llamó a nuestra puerta un profesor,que se estaba escondiendo en el monte, para pedirnos comida .Desde esa noche yo esperaba en vela hasta las dos para que mi profesor viniese a comer algo. El comía y me contaba cosas de su situación, muchas veces pensé en irme con el y sus compañeros, pero si me marchaba ¿quién les daría de comer? Nadie más que mi abuela sabía de la existencia de estos hombres, algunas mujeres comentaban haber visto a hombres por el monte pero yo por ejemplo les decía que serían montañistas o gente que andaba hacia la frontera.

Transcurrió el día con mucha algarabía, mi hermana y Conchita se pasaron la tarde bordando unas sabanas y yo mirando la ventana e imaginando que ya era de noche.

Cuando de verdad llegó la noche me había quedado dormida y unos golpes de piedras en la ventana me despertaron.Era él. Abrí la puerta de la cocina que daba al patio trasero y entre los pinos lo vi aparecer. Estaba herido.En cuanto me fije en su estado el corazón me dio un vuelco, ¿Qué le habría sucedido? Salí a medio jardín a recogerle y ayudarle a caminar, y mirando a los lados por si alguien nos observaba lo llevé lo más rápido que pude a dentro de la casa.

-¿Qué ha pasado? Si estabas herido, ¿Por qué no has venido antes?- con la mano temblorosa toque la sangre de su costado.

Él me acarició la cara.

-No es nada pequeña, he tropezado buscando donde esconderme cuando han venido los guardias a echar un vistazo y me he caído.

Me levante y fui a por alcohol y algunas gasas. Efectivamente no era nada, bajo tanta sangre solo había un pequeño arañazo.

-Que susto me has dado,de verdad, pensaba que era más grave. Pero si solo es esto, menudo flojo estás hecho!

Él echó a reír, y en su risa note que algo no iba bien. Le costaba respirar.

-¿Por qué no respiras bien, ha pasado algo más?

-Ya no estoy hecho un chaval y un golpe así pasa factura. Se me pasará tranquila- volvió a acariciarme la mejilla.

Entre nosotros todavía no había nada más que buenas palabras, cariño y algunas caricias. A veces me confundía pensando que quizá me veía como una hermana pequeña.

Después de curarle le serví un plato de lentejas que había hecho mi abuela, a ver si así se recuperaba un poco y al menos le volvió el color a la cara.

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Welcome to my book.

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Buenas queridos y queridas, bien hallados y mal buscados.

Os doy la bienvenida a mi blog oficial donde voy a presentar mi libro parte a parte, una vez a la semana y con intención de retener un poco de vuestro tiempo para la lectura de una joven escritora.

Así pues comienzo con la primera entrada que ya publiqué en : http://www.ipoolparties.blogspot.com.es , pero con un trozo más de la historia para que todos aquellos que leísteis la primera parte desveléis una pequeña parte más.

 

Muchas gracias y un saludo, Irenuxxaa.

Pd. Recordaros que hay un correo donde podéis enviar todo aquello que queráis

blogirenuxxa@gmail.com